
"En lugar de los placeres de antaño, que exigian cierta inteligencia y cierta iniciativa personal, tenemos vastísimas organizaciones que nos suministran placeres ya fabricados, placeres que no exigen de quienes buscan diversión participación personal de ninguna clase, y desde luego, ningún esfuerzo intelectual. Las interminables democracias del mundo disfrutan en un millón de cinematografos, con identicas vaciedades rancias y necias. Siempre ha habido escritores y dramaturgos de cuarta clase; mas sus obras antes morían rapidamente, sin transpasar los límites de la ciudad o del país en que surgían. Hoy, las invenciones del escritor de guiones cinematográficos salen de Los Angels y se extienden por todo el mundo. Espectadores sin número se empapan pasivamente en este baño templaducho de necedades. Ningún esfuerzo mental les es exigido, ni participación en la diversión, todo cuanto han de hacer es permanecer sentados y conservar los ojos abiertos.
Si buscas literatura, tienes la Prensa. Nominalmente la Prensa existe, cierto es, para la diseminación de noticias. Pero su verdadera función es suministrar, como el cine, una diversión que ocupe la mente sin exigirle un esfuerzo mínimo o pedirle que se someta al cansancio de pensar ni por un instante. Y es menester admitir que esta función la desempeña con éxito extraordinario. Es perfectamente posible leer dos periódicos todos los días de trabajo y uno los domingos sin pensar o hacer otro esfuerzo que el ir pasando la mirada, sin atención excesiva, a lo largo de las columnas impresas.
La inmensa mayoria de la comunidad practican el deporte por delegación, y prefieren contemplar el fútbol a las fatigas y peligros de su ejercicio personal. Es verdad que aún bailan todas las clases sociales. Pero bailan, en todas partes del mundo, los mismos pasos al acorde de idénticas tonadas. El baile ha sido escrupulosamente esterilizado de toda individualidad local o personal.
Con la mente casi atrofiada a fuerza de no emplearse, incapaz de crear sus propias diversiones y hastiada de las distraciones en serie, hasta tal punto que solamente los estimulantes más groseros de violencia y crudeza, siempre en aumento, son capaces de moverla, la democracia del futuro enfermará de una dolencia crónica y mortal de aburrimiento."
"Al margen" Aldous Huxley.
